Bajo el sol de Ciudad Juárez, durante las celebraciones de Semana Santa, un grupo de personas se reunió para representar el viacrucis, una tradición que año con año convoca a la comunidad en distintos puntos de la ciudad. Frente a un muro sin adornos, una cruz de madera marcaba el centro de la escena.
La representación, organizada por participantes locales, reunió tanto a jóvenes como adultos. Algunos asumieron los papeles principales, mientras otros observaron en silencio, vestidos de negro o rojo, formando parte del ambiente solemne que caracteriza este tipo de actos.
Más allá del aspecto religioso, el viacrucis funciona como un punto de encuentro. En una ciudad marcada por la violencia y la incertidumbre, estas prácticas ofrecen un espacio donde las personas se reúnen no solo por fe, sino también por costumbre, identidad y comunidad.
Aunque no todos comparten las mismas creencias, la escena deja ver algo en común: la necesidad de encontrar sentido. Más que comprobar lo ocurrido hace más de dos mil años, lo que permanece es el impacto que esa historia sigue teniendo en quienes, aún hoy, deciden reunirse alrededor de ella.
Redacción y foto: Edwin Rodolfo Álvarez Saldaña/Reportero Júnior

